Carta al Director publicada en diario La Tercera, 5 de julio de 2008.

CONTAMINACIÓN

Señor Director:

Para poder enfrentar adecuadamente una situación tan compleja como la contaminación, se requiere tener un diagnostico correcto, y esto es tal vez la omisión más grave de la autoridad. `

 

El contaminante con el que se toman decisiones, el PM 10, tiene una norma de 150 mg por m3, que ya está obsoleta y que la Organización Mundial de la Salud, y el propio Ministerio de Salud, recomiendan bajar a 50mg por m3 en el año 2005 y a 20 en el 2007. Si se aplicara esta obligación, Santiago no estaría 60 días sobre la norma, con 5 pre-emergencias y ninguna emergencia por año, sino 345 días, con al menos 60 pre-emergencias y varias emergencias.

 

Lo mismo ocurre si se cumple con la obligación establecida en el Plan de Descontaminación de 1999 de normar el PM 2.5, el que estaría sobre la norma 320 días al año. Éste tiene una directa relación con el aumento no sólo de las neumonías y bronquitis obstructivas, sino también de los infartos y accidentes vasculares que la semana pasada aumentaron en un 40%. Esto equivale a decirle a un paciente con cáncer que sólo tiene un resfrío.

 

Las razones de fondo son políticas, de reconocer que se ha fracasado estrepitosamente, y económicas, dado que habría que paralizar Santiago al menos 70 días al año.

 

Como Senador de las comunas más pobres y contaminadas de Santiago, que por lo demás reciben una contaminación que no generan, mi primera prioridad es defender la vida y la salud de las miles de personas que están enfermando y muriendo, por estos niveles de contaminación inaceptables para cualquier sociedad.

 

Algunos ministros parecen olvidar esta prioridad y han preferido priorizar los criterios políticos y económicos, olvidando que el primer compromiso de un Gobierno es con sus ciudadanos. Probablemente, si sus hijos o nietos vivieran en esas comunas, muy distinta serían sus posiciones.

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